La energía solar aplicada a purificar el agua


Según las Naciones Unidas, casi 900 millones de personas en todo el mundo no tienen acceso al agua potable, y muchas de ellas se encuentran en regiones remotas. Las consecuencias de ingerir agua no purificada son graves, y muchas veces mortales. El agua contaminada es foco de numerosas enfermedades como diarrea, cólera, fiebre tifoidea y hepatitis.

La búsqueda de nuevas alternativas mediante el uso de tecnologías sostenibles, permite a la energía solar adquirir un papel relevante en el diseño de sistemas que permitan dar acceso a agua potable, a las personas que carecen de ella.

En este sentido, científicos alemanes han creado un nuevo sistema sencillo y autosuficiente para purificar el agua, con mayores ventajas que los sistemas tradicionales, y que ha sido premiado con el “Intersolar-Award” de este año. Hasta el momento se ha utilizado con éxito en Brasil, Pakistán y Gambia, con lo cual miles de personas de otros países, podrían beneficiarse de agua de superficie y subterránea limpia y libre de gérmenes, en un futuro cercano.

El sistema es autosuficiente sobre todo gracias a que funciona con energía solar. Un módulo solar proporciona la energía necesaria para la electrólisis y para el funcionamiento de la bomba. El sistema es capaz de bombear agua de hasta 70 metros de profundidad, y procesar hasta 2.500 litros por día. Con varios módulos solares, el sistema puede abastecer de agua potable a un pueblo pequeño. El mantenimiento también es sencillo: cepillo de dientes y zumo de limón son suficientes para limpiar el sistema.

Consta de una bomba, paneles solares y una unidad de control, que purifica el agua por medio de celdas de electrólisis, que a la vez son las encargadas de producir cloro. Para esto se hace uso de la sal que se encuentra en el agua, y no es necesario el uso de productos químicos. Todo un sistema autosuficiente en cuanto al uso de materiales.

Gracias al tratamiento con el cloro propio, el agua permanece libre de gérmenes después de su potabilización, y no se es necesario un tratamiento posterior. Su coste oscila entre los 10 y 11 mil euros y su peso es de unos 40 kg. Sus desarrolladores buscan aumentar en un futuro la producción para beneficiarse de la economía de escala y reducir sus costes.

Otro sistema similar es el SwissWaterKiosk (pabellón suizo de agua), que ha sido utilizado hasta el momento, en Bangladesh, Mozambique y Tanzania. Utiliza la tecnología térmica solar para calentar el agua y puede potabilizar unos 500 litros de agua al día con un coste inicial de unos 400 euros por aparato.

Está diseñado para su uso a nivel comunitario antes que en las viviendas individuales, y lo que se busca, como un nuevo modelo de negocio, es formar a un "empresario" de la comunidad, que se encuentre a cargo de la producción y distribución del agua potable.  La idea es que el agua pueda ser vendida a un bajo coste o bien que se distribuida de forma gratuita, por ejemplo en los colegios y hospitales.

Si bien existen otros sistemas de similares características y seguramente en el futuro tendremos conocimiento de nuevos desarrollos, lo que está claro es que siendo el agua potable una necesidad básica para todo ser humano, la energía solar puede ser fundamental para el logro de este objetivo.

Fuente: Deutsche Welle & swissinfo.ch






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