Tuvalu, el país "solar" de la Polinesia


Tuvalu, país insular perteneciente a la región de la Polinesia, localizado en el océano Pacífico, aproximadamente a mitad de camino entre Hawái y Australia, busca transformarse en un "país solar", donde la intención de su gobierno es generar la totalidad de la electricidad a través de fuentes renovables para el año 2020, principalmente mediante energía solar.

La energía solar representa la única fuente presente a lo largo de la mayor parte del año y le permitiría al país, dejar de depender de la importación de petróleo desde Nueva Zelanda.

Tuvalu, posee un área total de 25,44 km² y es la segunda nación independiente, después del Vaticano, con menor número de habitantes (unos 12.000). Tiene una altura máxima de 5 metros sobre el nivel del mar, siendo, después de Maldivas (2 metros sobre el nivel del mar), el país con la menor altura máxima, por lo que es uno de los lugares en la tierra más vulnerable a los efectos del cambio climático.

El objetivo de ser un país "renovable" ha llevado a incorporar la energía solar en la vida de los tuvaluanos desde años atrás. En el 2009, la e-8, organización internacional sin fines de lucro integrada por las 10 principales compañías de energía de países miembros del G8, donó una instalación de paneles solares que hoy forman parte del estadio de fútbol de Funafuti, la isla-capital, lo que ha servido para sentar las bases y poder mostrar las posibilidades de la energía solar en el país.

El país ha formulado un programa nacional para la implementación de energía solar (The Tuvalu Solar Power Project), que incluye instalaciones en colegios, y que fundamentalmente busca promover la energía solar para el autoconsumo, y así "romper" con la dependencia de los combustibles fósiles.

Otras iniciativas "solares" están siendo utilizadas en Tuvalu, como por ejemplo, la utilización de "cocinas solares", donde cuentan actualmente con la ayuda de Japón, y su uso les permite reducir la dependencia del queroseno. A la vez, semanas atrás se ha confirmado la instalación de una nueva planta potabilizadora de agua alimentada vía energía solar, gracias a la ayuda del Pacific Environment Community (PEC) Fund.

También, ingenieros holandeses e italianos están estudiando las posibilidades reales, por pequeñas que sean, del viento y la biomasa como posibles fuentes energéticas que complementen a la utilización de la energía solar.






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